William C. Morris / David R. Powell
Tipo de material:
ArtículoIdioma: Español Descripción: Volumen 13, número 2 (abril - junio, 1994), páginas: 27 - 28 ; 27 cmTema(s):
En: Iglesia y Misión Volumen 13, número 2 (abril - junio, 1994), páginas: 27 - 28Resumen: William C, Morris llegó en plena juventud a Argentina en la década de los 1880 y se dedicó a trabajar como jornalero en uno de los barrios. Con sus ingresos de jornalero inició junto a su esposa una escuela para niños desamparados. En 1897 ingresó como clérigo Anglicano para recaudar fondos para su obras, allí ejerció su función en el pastorado prestando atención a los presos que estaban a su alcance, como también a los padres de "sus hijos".
La formación que fue adquiriendo en la niñez y en su juventud como aficionado a la lectura, lo llevó a cumplir una labor literaria de envergadura mediante la traducción y edición de diferentes obras notables.
En su ultimo año de vida, como si fuese premonitoriamente, a pedido escribió un artículo que tituló: "la palabra final de la cruz" que terminaba así; "...recibamos del Cristo, ... la gracia maravillosa de decir a gran voz, con toda certidumbre de fe... y [aun] ante la muerte: "En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Estamos en las manos de Dios y Dios es amor.
| Tipo de ítem | Biblioteca actual | Colección | Signatura topográfica | Info Vol | Copia número | Estado | Fecha de vencimiento | Código de barras | |
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Revistas y Fascículos
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Biblioteca FUSBC Hemeroteca | Colección de Hemeroteca | (Navegar estantería(Abre debajo)) | Volumen 13, número 2 (1994) | Ej. 1 | Disponible | R571 |
William C, Morris llegó en plena juventud a Argentina en la década de los 1880 y se dedicó a trabajar como jornalero en uno de los barrios. Con sus ingresos de jornalero inició junto a su esposa una escuela para niños desamparados. En 1897 ingresó como clérigo Anglicano para recaudar fondos para su obras, allí ejerció su función en el pastorado prestando atención a los presos que estaban a su alcance, como también a los padres de "sus hijos".
La formación que fue adquiriendo en la niñez y en su juventud como aficionado a la lectura, lo llevó a cumplir una labor literaria de envergadura mediante la traducción y edición de diferentes obras notables.
En su ultimo año de vida, como si fuese premonitoriamente, a pedido escribió un artículo que tituló: "la palabra final de la cruz" que terminaba así; "...recibamos del Cristo, ... la gracia maravillosa de decir a gran voz, con toda certidumbre de fe... y [aun] ante la muerte: "En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Estamos en las manos de Dios y Dios es amor.
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