Jenofonte y el siglo IV : Jenofonte historiador / M. Nuria Albafull
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ArtículoIdioma: Español Descripción: Número 20, (1990), páginas 65- 83 ; 27 cmTema(s):
En: Anthropos Número 20, (1990), páginas 65- 83Resumen: Cuando Jenofonte da comienzo a su obra histórica nos sorprende por su actitud inusual: ni una palabra acerca de sus propósitos, ni una referencia a su autoría. Heródoto en su proemio indica su nombre, procedencia y el contenido de su obra. Impresionante es el es cueto prefacio de Tucídides con el testimonio de la inmediatez de la redacción con respecto a los hechos y la razón que le impulsó a emprender el relato. Fija el tema del mismo y da su nombre y origen. El mismo procedimiento encontraremos más tarde en Polibio, que dedica diversos párrafos a exponer el objetivo, la metodología, las características y la novedad de su obra, y lo mismo en Diodoro quien, después de su valoración moralista del género, señala la intención y los límites de su plan.
Es cierto que Jenofonte no firma sus obras, incluso. recurre al seudónimo en la publicación de la Anábasis y emplea otros artificios para separar su persona como actor de los acontecimientos y como autor del relato.
No entraremos en las razones políticas o literarias que pudieron inclinarle a esta ocultación en algunas de sus obras, pero en el caso de las Helénicas, al menos en lo que se refiere a los primeros capítulos, la explicación es lógica: Jenofonte no se propone escribir una obra propia sino llevar a cabo la publicación de los manuscritos de Tucídides, según el testimonio de Diógenes Laercio. Por este camino se explica también la ausencia de un prólogo.
| Tipo de ítem | Biblioteca actual | Colección | Signatura topográfica | Copia número | Estado | Fecha de vencimiento | Código de barras | |
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Revistas y Fascículos
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Biblioteca FUSBC Hemeroteca | Colección de Hemeroteca | Número 20, (1990) (Navegar estantería(Abre debajo)) | Ej. 1 | Disponible | R2115 |
Cuando Jenofonte da comienzo a su obra histórica nos sorprende por su actitud inusual: ni una palabra acerca de sus propósitos, ni una referencia a su autoría. Heródoto en su proemio indica su nombre, procedencia y el contenido de su obra. Impresionante es el es cueto prefacio de Tucídides con el testimonio de la inmediatez de la redacción con respecto a los hechos y la razón que le impulsó a emprender el relato. Fija el tema del mismo y da su nombre y origen. El mismo procedimiento encontraremos más tarde en Polibio, que dedica diversos párrafos a exponer el objetivo, la metodología, las características y la novedad de su obra, y lo mismo en Diodoro quien, después de su valoración moralista del género, señala la intención y los límites de su plan.
Es cierto que Jenofonte no firma sus obras, incluso. recurre al seudónimo en la publicación de la Anábasis y emplea otros artificios para separar su persona como actor de los acontecimientos y como autor del relato.
No entraremos en las razones políticas o literarias que pudieron inclinarle a esta ocultación en algunas de sus obras, pero en el caso de las Helénicas, al menos en lo que se refiere a los primeros capítulos, la explicación es lógica: Jenofonte no se propone escribir una obra propia sino llevar a cabo la publicación de los manuscritos de Tucídides, según el testimonio de Diógenes Laercio. Por este camino se explica también la ausencia de un prólogo.
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