La iglesia y el conservadurismo político / Leslie Dewart
Tipo de material:
ArtículoIdioma: Español Tema(s):
En: Revista internacional de teología Concilium Número 36, (junio, 1968), páginas: 491 - 504Resumen: La religión cristiana se fundó a partir de una determinada creencia que decía relación a la historia del hombre. Para expresarlo en términos tradicionales, digamos que se trataba de la creencia en que los «actos salvadores>> de Jesús de Nazaret y el valor «redentor>> de toda su existencia dieron comienzo a una nueva era en la historia humana, una época caracterizada por la «reconciliación» del hombre con dios. Sin embargo, este nuevo «estado», esta nueva condición genética del hombre, se aplica al creyente individual solamente en el grado en que éste siga el ejemplo que dios mismo ha dado con su amor, y se reconcilie con su «prójimo». También quedó establecido quién es el prójimo: cualquier otro ser humano sin excepción, aunque se trate de un enemigo. Todo hombre es hijo de dios y, en consecuencia, todos nosotros somos «hermanos en cristo». De ahí que la conducta humana solamente puede ser agradable a dios cuando toda ella está guiada, ante todo, por el amor hacia el hombre.
| Tipo de ítem | Biblioteca actual | Colección | Signatura topográfica | Info Vol | Copia número | Estado | Fecha de vencimiento | Código de barras | |
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Revistas y Fascículos
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Biblioteca FUSBC Hemeroteca | Colección de Hemeroteca | (Navegar estantería(Abre debajo)) | Número 36, (1968) | Ej. 1 | Disponible | R2526 |
La religión cristiana se fundó a partir de una determinada creencia que decía relación a la historia del hombre. Para expresarlo en términos tradicionales, digamos que se trataba de la creencia en que los «actos salvadores>> de Jesús de Nazaret y el valor «redentor>> de toda su existencia dieron comienzo a una nueva era en la historia humana, una época caracterizada por la «reconciliación» del hombre con dios. Sin embargo, este nuevo «estado», esta nueva condición genética del hombre, se aplica al creyente individual solamente en el grado en que éste siga el ejemplo que dios mismo ha dado con su amor, y se reconcilie con su «prójimo». También quedó establecido quién es el prójimo: cualquier otro ser humano sin excepción, aunque se trate de un enemigo. Todo hombre es hijo de dios y, en consecuencia, todos nosotros somos «hermanos en cristo». De ahí que la conducta humana solamente puede ser agradable a dios cuando toda ella está guiada, ante todo, por el amor hacia el hombre.
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