Vivir en la finitud / Iring Fetscher ; traducido por D. Romero
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ArtículoIdioma: Español Tema(s):
En: Revista internacional de teología Concilium Volumen 105, (mayo, 1975) páginas: 240 - 255Resumen: La mayoría de nuestros contemporáneos pertenecientes a las naciones industrializadas del mundo occidental han perdido la fe en el más allá, en una supervivencia del alma después de la muerte física. En cuanto se escribe esa afirmación cae uno en la cuenta de lo discutible que resulta. Efectivamente, hay demasiados indicios de que muchas personas no pueden soportar la idea de una existencia finita y buscan ansiosamente la confirmación consoladora de que la realidad no sea así. Es grande la credulidad para aceptar toda clase de «mensajes» con tal de que se presenten con ropaje de «ciencia». Con frecuencia, los creyentes perdidos por las religiones cristianas han engrosado las filas de doctrinas criptorreligiosas y supersticiones. Sin embargo, el modo convulsivo con que se pretende olvidar e ignorar la muerte demuestra que es considerada o temida como un final definitivo del que uno preferiría no acordarse. La esperanza en el médico como persona capaz de alargar la vida ha suplantado la esperanza en el más allá. Ello explica la curiosidad insaciable con que se siguen los progresos de la medicina y el prestigio que rodea a esta profesión.
| Tipo de ítem | Biblioteca actual | Colección | Signatura topográfica | Info Vol | Copia número | Estado | Fecha de vencimiento | Código de barras | |
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Revistas y Fascículos
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Biblioteca FUSBC Hemeroteca | Colección de Hemeroteca | (Navegar estantería(Abre debajo)) | Número 105 (1975) | Ej. 1 | Disponible | R2595 |
La mayoría de nuestros contemporáneos pertenecientes a las naciones industrializadas del mundo occidental han perdido la fe en el más allá, en una supervivencia del alma después de la muerte física. En cuanto se escribe esa afirmación cae uno en la cuenta de lo discutible que resulta. Efectivamente, hay demasiados indicios de que muchas personas no pueden soportar la idea de una existencia finita y buscan ansiosamente la confirmación consoladora de que la realidad no sea así. Es grande la credulidad para aceptar toda clase de «mensajes» con tal de que se presenten con ropaje de «ciencia». Con frecuencia, los creyentes perdidos por las religiones cristianas han engrosado las filas de doctrinas criptorreligiosas y supersticiones. Sin embargo, el modo convulsivo con que se pretende olvidar e ignorar la muerte demuestra que es considerada o temida como un final definitivo del que uno preferiría no acordarse. La esperanza en el médico como persona capaz de alargar la vida ha suplantado la esperanza en el más allá. Ello explica la curiosidad insaciable con que se siguen los progresos de la medicina y el prestigio que rodea a esta profesión.
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