La responsabilidad de la Iglesia de cara a la sociedad del mañana / Walter Kerber ; traducido por A. Alemany
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ArtículoIdioma: Español Tema(s):
En: Revista internacional de teología Concilium Volumen 110, (diciembre, 1975) páginas: 559 - 570Resumen: En el Concilio Vaticano II, la Iglesia católica ha declarado solemnemente su disposición a contribuir, en diálogo con todos los hombres de buena voluntad, a solucionar los grandes problemas que hoy angustian a la humanidad. Lo que le impulsa no es la ambición, sino el deseo de continuar la obra de Cristo, de servir y no de ser servida. ¿Qué es lo que el mundo moderno puede esperar de ella en este sentido?
Aquí vamos a desarrollar y fundamentar la tesis de que a la Iglesia católica (vista en principio desde una perspectiva meramente exterior como una organización social peculiar, dejando de lado su aspecto estrictamente teológico) le compete una nueva tarea: la de contribuir a un cambio de mentalidad y de comportamiento, necesario para la persistencia de este mundo de un modo digno del hombre. Para llevar a cabo esta tarea acuciante, la Iglesia católica dispone de posibilidades y oportunidades como ninguna otra institución.
| Tipo de ítem | Biblioteca actual | Colección | Signatura topográfica | Info Vol | Copia número | Estado | Fecha de vencimiento | Código de barras | |
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Revistas y Fascículos
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Biblioteca FUSBC Hemeroteca | Colección de Hemeroteca | (Navegar estantería(Abre debajo)) | Número 110 (1975) | Ej. 1 | Disponible | R2600 |
En el Concilio Vaticano II, la Iglesia católica ha declarado solemnemente su disposición a contribuir, en diálogo con todos los hombres de buena voluntad, a solucionar los grandes problemas que hoy angustian a la humanidad. Lo que le impulsa no es la ambición, sino el deseo de continuar la obra de Cristo, de servir y no de ser servida. ¿Qué es lo que el mundo moderno puede esperar de ella en este sentido?
Aquí vamos a desarrollar y fundamentar la tesis de que a la Iglesia católica (vista en principio desde una perspectiva meramente exterior como una organización social peculiar, dejando de lado su aspecto estrictamente teológico) le compete una nueva tarea: la de contribuir a un cambio de mentalidad y de comportamiento, necesario para la persistencia de este mundo de un modo digno del hombre. Para llevar a cabo esta tarea acuciante, la Iglesia católica dispone de posibilidades y oportunidades como ninguna otra institución.
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