Confesión de pecados dudosos / Antonio Peinador Navarro
Tipo de material:
ArtículoIdioma: Español Tema(s):
En: Salmanticensis Volumen 4 (fascículo 2, 1957) páginas: 360 - 394Resumen: Como ejemplo típico de Io que, sobre las ideas y las persuasiones más arraigadas, pueden el ambiente y una mentalidad formada o en vías de formación, vamos a someter a examen el hecho, fácilmente comprobable, del olvido en que ha venido a parar una sentencia, que hasta los días de San Alfonso, fue compartida por Ia inmensa mayoría de los teólogos, y que, a partir del Santo, poco más o menos, ha sido sustituida por su contraria. Nos referimos a Ia opinión, común en los autores de los siglos XVII y XVIII, que defendía Ia obligación de confesar los pecados mortales dudosos, como dudosos, contra muy pocos que se aventuraron a sostener Io contrario. San Alfonso se inclinó a favor de estos pocos, concediendo probabilidad a su sentencia, que acabó por aceptar como más probable, sin aducir un solo argumento, que no conocieran y a que no
hubieran respondido sus predecesores, adictos al parecer, hasta entonces, de los más.
| Tipo de ítem | Biblioteca actual | Colección | Signatura topográfica | Info Vol | Copia número | Estado | Fecha de vencimiento | Código de barras | |
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Revistas y Fascículos
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Biblioteca FUSBC Hemeroteca | Colección de Hemeroteca | Volumen 4 (fascículo 2, 1957) | Ej. 1 | Disponible | R2617 |
Como ejemplo típico de Io que, sobre las ideas y las persuasiones más arraigadas, pueden el ambiente y una mentalidad formada o en vías de formación, vamos a someter a examen el hecho, fácilmente comprobable, del olvido en que ha venido a parar una sentencia, que hasta los días de San Alfonso, fue compartida por Ia inmensa mayoría de los teólogos, y que, a partir del Santo, poco más o menos, ha sido sustituida por su contraria. Nos referimos a Ia opinión, común en los autores de los siglos XVII y XVIII, que defendía Ia obligación de confesar los pecados mortales dudosos, como dudosos, contra muy pocos que se aventuraron a sostener Io contrario. San Alfonso se inclinó a favor de estos pocos, concediendo probabilidad a su sentencia, que acabó por aceptar como más probable, sin aducir un solo argumento, que no conocieran y a que no
hubieran respondido sus predecesores, adictos al parecer, hasta entonces, de los más.
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