El gran evangelista
/ Samuel Hugo Moffett
- Volumen 10. Número 4 (1993), páginas 39 : 27 cm.
Dios tiene el mensaje, El hace la invitación, nosotros sólo somos porteros. La nota perdida en la mayor parte de nuestro evangelismo es la hilaridad: un término bíblico. Hemos perdido la alegría. El evangelio es un tema para ser cantado, y sí no sabemos cantarlo, no es el Evangelio. Podrá ser poder, y hechos, y ética e invitación y todo lo demás. Pero quítale el elemento alegría, y no ha de hablar verdaderamente al corazón.