La justicia conferida
/ Ern Baxter
- Volumen 1. Número 1 (1987), páginas 13-18 : 28 cm.
El texto aborda la enseñanza del Apóstol Pablo en la epístola a los Romanos sobre la justicia de Dios, destacando que todos los seres humanos, ya sean judíos o gentiles, son injustos y están lejos de la gloria de Dios debido al pecado. A pesar de la incapacidad humana para cumplir con la ley, Pablo enfatiza que la justicia de Dios no depende de nuestros esfuerzos, sino de una "justicia ajena", es decir, de Cristo como nuestro representante ante Dios.
Pablo argumenta que, aunque la ley es santa y justa, no puede salvar al ser humano debido a su debilidad. La solución a esta situación es la revelación de la justicia de Dios a través de Jesucristo. La justicia divina no es algo que los seres humanos puedan generar por sí mismos, sino que es un don de Dios, revelado a través de la obra de Cristo.
El autor también resalta que la justicia de Dios no es una idea nueva, sino que ya estaba prefigurada en el Antiguo Testamento, en los sacrificios y en la ley dada a Israel, que apuntaban hacia Cristo como el Cordero de Dios. Los sacrificios en el Antiguo Testamento servían como un testimonio simbólico de la justicia que se alcanzaría a través de Cristo.
Finalmente, el texto reflexiona sobre la dificultad humana para aceptar la justicia por gracia, dado que el razonamiento humano tiende a buscar una justicia que dependa de las obras. No obstante, Pablo subraya que la justicia es un regalo divino, no un logro humano, y que solo a través de Cristo los hombres pueden encontrar aceptación ante Dios.