Su hogar : ¿un paraíso de felicidad?
/ Jorge E. Maldonado
- Volumen 4, número 4 (diciembre, 1985), página: 131 ; 27 cm
Dios no nos proporcionó un lugar de refugio o santidad en nuestro hogar. Por supuesto, nos dio tierra fértil, herramientas y buenas semillas, para que con su ayuda pudiéramos trabajar en ella y con interés y esfuerzo cultivar las más hermosas flores para beneficio de muchos y para gloria de Dios.