Dios ama al extranjero
/ C. René Padilla
- Volumen 13, número 3 (julio - septiembre, 1994), páginas: 13 - 15 ; 27 cm
La migración simboliza el carácter pasajero de la vida presente para quienes entienden que están en camino a la ciudad eterna que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Ese es, sin embargo, el aspecto más positivo de la migración; una faceta que sólo puede percibirse desde la perspectiva de la fe. Para la persona que se ve obligada a vivir en tierra extraña, sean cuales sean las circunstancias, la experiencia es casi siempre traumática. Una de las causas del sufrimiento del emigrante es su sentido de desarraigo en una tierra que no es la suya, en medio de gente cuya cultura (y en muchos casos) idioma le resultan extraños.