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    <title>Lecciones y modelos de misiones desde América Latina</title>
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    <extent>Volumen 16, número 3 (julio - septiembre, 1997), páginas: 6-12 ; 27 cm</extent>
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  <abstract>Nos toca a nosotros, los latinos, tomar la antorcha de la empresa misionera mundial. ¿Cómo lo haremos? ¿Cómo evitaremos los erremos que otros cometieron? ¿Cuánta humildad tendremos en reconocer los defectos propios y corregirlos? El obrero "a la  anglosajona" saldrá al campo a plantar una iglesia de su misma denominación ("conforme a su imagen y semejanza"), se regirá firmemente por los principios de su organizacióny, de hecho, trabajará en un campo "no alcanzado", vale decir, donde su propia denominación no haya plantado aún su bandaera, ¡sin importar si existen o no iglesias de otra denominación!
No tenemos miedo de innovar, de ser creativos y de procurar nuevos modelos, al estilo de los que llegaron a Antioquía, que "hablaron tambien a los griegos" (Hechos 12.20), haciendo algo que hasta ese momento no se estilaba, comenzando asi lo que sería la iglesia misionera por excelencia del Nuevo Testamento, la iglesia de dónde partiría el primer equipo misionero a las naciones.
No se trata simplemente de hacer misiones al extranjero. Tengamos como objetivo los miles de grupos étnicos en los que la iglesia aún no está establecida, tal como ra la consigna del apóstol Pablo: "Me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado" Rom. 15.20.
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  <note type="statement of responsibility">/ Federico A. Bertuzzi</note>
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