Gallazzi, Sandro
Mi furor y mi celo
- Num. 38 (2001), Páginas 106-118
Justificar y explicar la historia utilizando la alegoría del celo furioso y devastador de Dios, es una manera de hacer teología, de “hablar sobre Dios”. Es una opción teológica. La imagen que destaca, filtrada a través de estas páginas es una imagen nítida de un macho posesivo y vengador, que considera como la cosa más tranquila y legítima del mundo, destruir a la mujer que era “suya” pero que, al no sentirse saciada, lo traicionó y lo humilló, corriendo detrás de cuerpos más jóvenes, más fuertes y mejor preparados. La relación hombre/mujer, cuando se vive de esta manera, acaba siendo no muy diferente de la relación padre/hijo(a), patrón/empleado, dominador/súbdito: íse trata únicamente de una relación de posesión-poder!