La invitación es a intentar escuchar nuevamente el mensaje de arrepentimiento como un mensaje que es apropiado para todos, un mensaje que debería unir a la iglesia en lugar de dividirla en la lucha contra el VIH/SIDA. El autor presenta tres imágenes: Juan el Bautista, predicando en el desierto; El duro sermón de Jesús en Mateo 23, y la imagen de su progenitora, madre de trece hijos, a quienes inmediatamente relacionó con la voz quejumbrosa de Raquel.