Los relatos de personas que intentan comunicarse con otros a pesar de la brutalidad del entorno indican la presencia y el amor de Cristo. Para lograr la paz, los cristianos deben enfrentar los problemas y la dinámica del mundo que conducen a un ciclo interminable de guerra y violencia. La fe cristiana se centra en mostrar compasión por aquellos que han sido afectados por la conflictos, el odio y los atropellos.