Towards a new ecumenical configuration for the 21st century
/ Konrad Raiser
Según Raiser, la "situación compleja y llena de incertidumbres" que caracteriza al movimiento ecuménico se refleja también en una falta de coherencia y de integración general a nivel organizativo. La koinonía (comunión), en sus manifestaciones locales y globales, es "la dimensión esencial de lo que significa ser Iglesia". Por tanto, el objetivo de una nueva configuración ecuménica debe ser "recuperar la interdependencia eclesiológica fundamental entre las manifestaciones locales y globales del ser iglesia". Su prueba decisiva es organizar eficazmente "la interacción entre las dimensiones global y local y crear un marco orgánico para este propósito".