Sánchez, Edesio

Lecciones de traducción. - Vol.64, no.289 (2009), p. 8-10

A menudo, los administradores quisieran cuantificar el trabajo de los traductores de la misma manera como se hace con la cosecha de café:"tienes que traducir cinco versículos por hora". El menester de la traducción bíblica requiere de ardua labor, esmero y paciencia. El traductor necesita conocer perfectamente bien por lo menos dos lenguas: la fuente y la receptora; y esto, lleva tiempo.


TRADUCCION E INTERPRETACION