El rostro femenino de Dios
/ Helen SchüngelStraumann
- Número 258 (1995), páginas 303-314 : 21 cm
La tradición bíblica, a la que debe ajustarse toda locución acerca de Dios, habla de Dios de manera predominante masculina. Eso no es sólo un problema de lenguaje, sino principalmente un problema inherente a las estructuras de la correspondiente sociedad. Y eso no sólo en el Antiguo Testamento, sino también en el Nuevo Testamento. Ahora bien, las ideas cristianas, en la manera androcéntrica de hablar con Dios, se hallan más marcadas por el Nuevo Testamento Dios parece como el Padre de Jesucristo en expresiones claramente masculinas. Pero si examinamos más detenidamente cómo Jesús describe a su Padre y cómo le dirige la palabra, entonces veremos que esa manera de hablar no es tan androcéntrica, tan masculina, como podría parecer a primera vista. Así, por ejemplo, en la parábola del padre misericordioso y del hijo pródigo, falta significativamente la madre. En esa familia, el padre bondadoso ha asumido enteramente el papel de la madre. Ha superado la severidad e incluso la cólera que de ordinario se atribuyen a la función del padre.