Tomás tiene doce años. Le gustan las bicicletas y los libros y sueña con ser experto en computadores. Pero su prima Laura tiene otros planes para él: quiere que sea escritor. Entre cartas que van y cartas que vienen, Tomás debe recurrir a sus talentos como narrador para aplacar a los pequeños y fastidiosos miembros de las tribus del sapo y el conejo.