02007nam a2200193 i 4500001001000000003001000010005001700020008004100037040003000078041000800108100003600116245005000152300005000202520139400252650003201646773011101678942000701789999001701796768714001CO-MdFUSB20220722152742.0220722t1984 ck |||| |||| 00| 0 spa d bspacCO-MdFUSBdCO-MdFUSB aspa aRojas Herazo, Héctor, eautor aRespirando el veranoc/ Héctor Rojas Herazo aVolumen 7, (1984) páginas 491- 584 ;c22 cm aDe Respirando el verano los lectores de hoy podrán identificar ecos en obras fundamentales de nuestro país. Por ejemplo, muchos críticos como el norteamericano Seymour Menton recuerdan que esta novela es el gran antecedente colombiano de la obra cumbre de García Márquez. Son muchas las miradas comunes y obsesiones por contar en ambas obras una saga familiar, en un pueblo imaginario donde la abuela es el centro de la casa, de la familia y de la sociedad misma y en el que la memoria, el polvo y la ruina son el escenario mágico de unos hechos donde el telón de fondo es la historia misma del país. Es, sin duda, una novela sobre la belleza que hay en la ruina, en todo aquello descolorido por el paso del tiempo y los secretos que esconden las grietas y los escombros. Macondo en los mapas puede estar en el bajo Magdalena, El condado de Yoknapatawpha de William Faulkner a orillas del río Mississippi y Santa María de Juan Carlos Onetti podría ser perfectamente un pueblo a orillas del río de La Plata, Cedrón es un pueblo costero caluroso donde el salitre del mar modifica los colores del paisaje. Esa casa podría ser perfectamente la casa de todos, a la que regresamos en sueños, donde fuimos felices alguna vez y donde la imaginación fue ilimitada. Es la casa de la fiesta y también de la muerte, es la casa que se va pareciendo a sus moradores. 792518aLiteratura colombiana0 067924981146aOveja Negra, o24696tMaestros de la literatura universal w(CO-MdFUSB)768714001z8482806718 cBK c67980d67980