El tema es un Dios que se presenta como adversario y le infunde el miedo a la destrucción y devastación causada por este "ser superior", que parece no querer abandonar su posición bajo el sol. El miedo y la duda se han reflejado durante algún tiempo. Es tan antiguo como el mundo, tan antiguo como la creencia religiosa más primitiva. A los hombres nunca les gustó que "Dios" metiera las narices en sus asuntos. Siempre odiaron que los trataran como "niños". El concepto de "paternidad" divina ha enfrentado la resistencia de los psicólogos modernos que condenan su naturaleza opresiva y autoritaria. Sí, la gente siempre ha conocido a Dios como una persona problemática o incluso más como un competidor.