Las “voces de compasión” en la conquista española fueron muchas. Más que ser voces aisladas, formaban parte de un movimiento y, en muchos casos, de una red. Tenían al menos tres características en común: nacieron de la experiencia directa del sufrimiento de los habitantes nativos de estas tierras; fueron más allá de la protesta verbal y pasaron a planificar y organizar alternativas estructurales y políticas; y desarrollaron una perspectiva teológica que contrasta con la dominante en España en ese momento, pero que encontró apoyo en España entre aquellos que tenían contacto más directo con la empresa misionera.