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100 _aLimbeck, Meinrad,
_eautor
245 _aOrigen de la noción bíblica del diablo y los demonios
_c/ Meinrad Limbeck ; traducido por Alfonso de la Fuente
520 _aEstamos acostumbrados a hablar simplemente del diablo y los demonios, pese a que la Biblia conoce un buen número de nombres para designar el mundo de los espíritus y de sus jefes: hijos de Dios, «peludos, «secos», espíritus inmundos o malos, principados y potestades, Satanás, diablo, Exterminador, Azazel, Lilit, Beelzebul, etc. No obstante, nos resulta indudable que los portadores de todos esos nombres pertenecen a un mismo ámbito: el mundo de los espíritus malvados o caídos. La multiplicidad de nombres parece indicar en principio que el fenómeno de las potencias demoníacas “no se puede englobar en uno de los términos tradicionales y convencionales, sino que por así decirlo se reparten entre todos ellos, de modo que tales términos aluden más o menos al fenómeno, pero no lo abarcan en formal realmente adecuada”.
650 7 _aDemonología
_92269
650 0 _aDioses
_9938
650 7 _aReligión
_9385
650 7 _aPsicología y religión
_9229
653 _aSatán, los demonios y el satanismo
700 _aFuente, Alfonso de la, ‎
_etraductor
773 0 _049450
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_oR2593
_tRevista internacional de teología Concilium
_w(CO-MdFUSB)8
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_gVolumen 103, (marzo, 1975) páginas: 343 - 358
_qpáginas: 343
942 _cANA
945 _aCatherine Arias Álvarez - Practicante SENA
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