El mensajero de la cruz / Watchman Nee ; traducido por José Silva D.
Tipo de material:
TextoIdioma: Español Lenguaje original: Inglés Editor: Miami, Florida : Vida, [1980]Fecha de copyright: ©1982Edición: edición en idioma castellanoDescripción: 168 páginas ; 18 cmTipo de contenido: - texto
- sin mediación
- volumen
- 0829712305
- The mesenger of the cross
- 23 248 N372
| Tipo de ítem | Biblioteca actual | Colección | Signatura topográfica | Copia número | Estado | Fecha de vencimiento | Código de barras | |
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Libros General
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Biblioteca FUSBC | Colección General | G 248 N372m (Navegar estantería(Abre debajo)) | Ej. 1 | Disponible | 22527 |
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| G 248 M9811d Consagración total | G 248 M981v La vida interior : cultivo de la renovación del alma | G 248 N372i La liberación del Espíritu | G 248 N372m El mensajero de la cruz | G 248 N372n The normal christian church life | G 248 N372o The normal christian life | G 248 N575c Construyendo el reino de los cielos : un llamado a la edificación de comunidades de vida cristiana |
Incluye índice
1. El mensajero de la Cruz -- 2. En Cristo -- 3. La facultad de escoger -- 4. ¿Espiritual o mental? -- 5. Partiendo el alma y el Espíritu -- 6. Conociéndonos a nosotros mismos -- 7. ¿Como es su corazón? -- 8. El primer pecado del hombre -- 9. Tomad el yelmo de la salvación.
Otra obra de Watchman Nee sobre temas profundos e interesantes, escrita en su estilo penetrante, directo, no disfrazado. En ella nos enseña que la Cruz se halla en el origen de todo lo espiritual. La Cruz ocupa un lugar de capital importancia en el designio de la voluntad de Dios. para que Cristo sea el todo en todos, no hay ningún medio eficaz fuera de la Cruz. Por ella Cristo vino a nosotros y solo por ella lo conocemos, y llegamos a tener un verdadero conocimiento de nosotros mismos. esto significa que tenemos que dejar que la palabra de Dios penetre en nosotros hasta partir nuestra Alma y nuestro Espíritu, ya que la raíz de todos los pecados es la vida del yo caído del hombre. Cuando le damos este trato al yo, es cuando podemos convertirnos en verdaderos mensajeros de la Cruz.
Rústico
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